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Marketing
estratégico: se centra en la necesidad de comprender en qué medida
y de qué forma los cambios futuros que experimentará el mercado pueden afectar
la actividad normal de la empresa para de esta forma establecer las estrategias
adecuadas para que esta se adapte a los mismos. Se trata, por tanto, de un
análisis sistemático y permanente de las necesidades del mercado con el
objetivo de desarrollar productos rentables que consigan diferenciar a una
empresa de sus competidores más inmediatos, obteniendo así una ventaja
comparativa. Su orientación es a largo plazo.
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Marketing
operativo: se refiere a las actividades de organización de
estrategias de venta y de comunicación, a corto y medio plazo, que tienen como
objetivo dar a conocer y a valorar a los compradores potenciales las cualidades
distintivas de los productos ofrecidos por la empresa.
Por tanto, la diferencia entre uno y otro radica en
que el marketing estratégico es un sistema de ideas y estudio de mercado;
mientras que el marketing operativo es un sistema de acción que permite acercar
el producto a los consumidores. Pese a ello, el objetivo de ambos es el mismo:
satisfacer las necesidades de los clientes.
Tanto en un caso como en otro, el marketing se
vale de una serie de herramientas como la investigación de mercados, la
publicidad, la promoción, los canales de distribución, las políticas de precios
o los instrumentos de comunicación.
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